«Una mirada íntima sobre el amor, la pasión y la naturaleza humana, inspirada en Hamnet.»
Recientemente vi la película Hamnet. De ella surgió este breve texto, íntimo y reflexivo que hoy os quiero compartir.
Nos casamos por un impulso.
Éramos jóvenes y apasionados, pero no nos conocíamos.
Mi hogar y mi padre eran mi prisión.
Pero aún más terrible era el embrujo que mi mente ejercía sobre mi espíritu.
Me tenía completamente hechizado.
¿Un esclavo de sus pasiones o de las mías?
¿Acaso lo uno y lo otro no son lo mismo?
Ser o no ser, esa es la cuestión.
Pero, ¿qué es ser sino sentir?
Sentir el más grande de los amores y la más dolorosa de las pérdidas.
En casa, una gran bola de fuego abrasador me quemaba las entrañas.
Reptaba desde mi ombligo hasta mi garganta, dejándome sin oxígeno.
Tú lo viste. Sí, aquella noche me viste, sentado frente a mi escritorio, intentando explorar mi propio desasosiego sin éxito.
Los hijos nos aterrizan, pero mi caballo iba desbocado.
Los amo y a ti también.
¿No ama Dios a su creación como yo os amo a vosotros y, sin embargo, estamos solos?
Creemos que la vida es una línea recta.
Ese es nuestro mayor error.
Nada en esta vida está diseñado para ser sencillo.
No comprender esta premisa nos ata a pérdidas inevitables y a no aceptar la muerte como destino final.
Quizás es porque, en parte, somos animales…
Porque ese instinto nace de algo mundano, casi insuperable: nuestra naturaleza.
Frases destacadas de la película Hamnet
«Todo el mundo es un teatro».
Es una falsa escenificación de la que disfrutan propios y ajenos, y no es hasta que despiertas a la realidad, ya sea en la vida o en la muerte, que descubres que nada mereció tanto tus lágrimas y, sin embargo, las entregaste.
Que nada mereció tanto esfuerzo si la consecuencia iba a ser rendirte.
¿Qué es la vida sino los embistes de los infortunios?
¿Y qué es el ser humano sino creado para su perfecta escenificación?
«Es más real el mundo de tu cabeza que nosotros».
Es doloroso darse cuenta de que, estando juntos, no danzamos al mismo ritmo.
Que las necesidades del hombre, muchas veces intangibles, son las que llenan el alma y nos dan protección cuando la vida se complica.
«Puede que nunca dejemos de buscar».
Esta frase no solo representa la búsqueda del ser querido que nos ha dejado.
Es también una búsqueda interior de la paz que ese hecho nos ha arrebatado.
La película Hamnet nos da la respuesta en sus últimos minutos de metraje:
«El persistir en alargar el duelo es un síntoma de impía obstinación. No es propio de hombres; es contrario a la voluntad celestial».

