Recuerdo con especial cariño esta entrevista por ser la primera que hice cuando estaba iniciando mi andadura como escritora.
Estaba en casa. Unos minutos antes de entrar en directo, repasé mentalmente aquello en lo que quería poner el foco: conseguir transmitir que mi novela, «En la Sombra del Tiempo», era una historia que había nacido fruto de la necesidad de expresar mi curiosidad por explorar la escritura. Con ello, quería resaltar que la novela no estaba encuadrada en un único género. No es policiaca porque ocurra un asesinato, ni romántica porque, a lo largo de sus páginas, nazca el amor entre dos de sus protagonistas. Tampoco es una novela de saga familiar porque los acontecimientos involucren a varias generaciones, ni de superación porque uno de sus protagonistas deba enfrentarse a un problema de salud.
Es una historia viva; es decir, una historia que representa la vida. Y en la vida hay traiciones, miedo y angustia, pero también amor y esperanza. Hay pérdidas que te obligan a mirar en tu interior y reflexionar sobre tu pasado. No para dejarlo atrás, sino para integrarlo de forma real y sana en tu presente.
En la novela, «En la Sombra del Tiempo», la realidad y la imaginación conviven para brindar al lector la oportunidad de sentir más allá de lo racional. Y así, uno de sus protagonistas nos sumerge en su mundo interior, abriendo la puerta al misterio de quiénes somos más allá de las simples apariencias.

